El mando intermedio, un rey sin corona

mando intermedio

La figura del mando intermedio es sin duda para mí, una de las posiciones más relevantes en el mundo de la empresa.

Sin embargo, en muchas ocasiones no tienen el suficiente apoyo por parte de la dirección o no reciben la atención necesaria desde el departamento de recursos humanos.

Estos hombres y mujeres viven constantemente entre la espada y la pared. Son las personas que reciben por parte de la empresa unas exigencias más elevadas para alcanzar mejores resultados con cada vez menos recursos.

Al mismo tiempo tienen que luchar por hacer rendir a sus colaboradores y defender sus reivindicaciones y derechos.

En una empresa no hay nadie imprescindible, bueno sí, el que tiene más del 50% de las acciones. Pero fuera de esto, todas las personas desde el primero al último son absolutamente prescindibles.

Ahora bien, la marcha de unos dolerá más que la de otros dependiendo de su valía, es decir, de su importancia. Y no sé si os habéis preguntado alguna vez cómo se puede medir cómo de importante es alguien en una empresa. Pues yo sí que me he hecho esta pregunta. Y el único criterio objetivo que he encontrado para medir el impacto que produce alguien en una compañía ha sido el del número de personas que tiene a su cargo.

Es por esto que considero a los mandos intermedios como piezas clave en el engranaje empresarial, ya que son ellos los que suman más impactos directos sobre personas. Mucho más que el directivo que está encima de la pirámide del organigrama y que apenas tiene contacto directo con tres o cuatro personas, mandos medios casualmente.

Los mandos intermedios, además de hacer bien su trabajo técnico y operativo, además de cumplir sus objetivos (impuestos la mayoría de las veces). Deben dirigir, controlar, supervisar, motivar, castigar, premiar, desarrollar, orientar y cuidar de sus colaboradores.

Piensen en el tiempo que deberías dedicar tú para hacer todo eso con una sola persona y hacerlo realmente bien. Y ahora piensa que hay mandos que tienen a su cargo equipos de hasta 50 personas. Cada uno de su padre y de su madre, cada uno con días buenos y días malos, cada uno con sus problemas y sus cualidades … Pues eso es lo que pasa millones de veces todos los días en nuestras empresas.

Hay que tener en cuenta además que en la mayoría de las ocasiones, estos puestos han sido cubiertos por personas que han demostrado un excelente rendimiento cómo técnicos o especialistas. Pero que apenas han tenido ocasión de demostrar sus cualidades para dirigir a otras personas. Y que casi nunca reciben formación, capacitación, herramientas ni apoyo para ello.

¿Entienden ahora de la valía y la relevancia de este puesto? ¿Entienden la necesidad de trabajar especialmente en desarrollar esta figura dentro de la empresa?

Pues por eso y muchas otras cosas, los considero cómo recursos humanos extraordinarios, cómo los auténticos reyes de la empresa, eso sí, sin corona, sin reino y sin trono.

Roberto Jiménez Jiménez – KEY FOR BUSINESS CONSULTING – Formación y consultoría en Recursos Humanos

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